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Por Mayca Rueda

Mayca Rueda

 

La mayoría de las veces nos encontramos que en el mercado los usuarios o clientes muestran una tendencia a confundir estos dos conceptos, colocándolos como dos iguales o sinónimos; sin embargo, la realidad es que aunque son complementos no significan lo mismo. En este artículo resumimos lo que a nuestra experiencia son las principales diferencias entre estos dos conceptos:

    • Un WF representa procesos concretos de la gestión empresarial y puede ser implementado con herramientas más sencillas que los BPM. Muchas aplicaciones informáticas llevan integrados módulos para el manejo de WF, por ejemplo los CRM, ERP y gestores de expedientes. En estos términos un WF se define más bien como una tecnología en el ambiente de los sistemas de información, que permiten automatizar las tareas de los usuarios incluyendo las reglas de negocios.
    • En comparación, los BPM se utilizan para modelar, organizar y recopilar información de indicadores de los procesos. Visto desde otra perspectiva, los BPM son una disciplina del ambiente de las organizaciones que permite gobernar los procesos de negocios (usualmente creados por un WF), apoyándose con estándares como el BPMN y BPEL. Los BPM incluyen monitoreo en tiempo real de los flujos de proceso o BAM, y el análisis histórico de los procesos, que permiten a las empresas contar con indicadores de performance (KPIs) de las mismas, que apoyan en la toma de decisiones.
    • Cada vez más veremos a los WF incursionando en el ámbito de la organización de la compañía y a los BPM en el ámbito de la automatización de los sistemas de información. Por mientras, ya existen plataformas que integran los 2 conceptos en una sola marca y que permiten que estas dos tendencias trabajen coordinadamente para lograr los objetivos organizacionales.

En resumen, funcionalmente un WF está incluido en el BPM y es parte crítica del mismo, pero no es el todo de éste.